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If you see that some aspect of your society is bad, and you want to improve it, there is only one way to do so: you have to improve people. And in order to improve people, you begin with only one thing: you can become better yourself.
Posted on May 23, 2013 via Explore with 1,018 notes
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Leaving your kids a world without wild animals feels like a special tragedy.
Wild Ones – absolutely fantastic read about wilderness, legacy, and being human.
Posted on May 17, 2013 via Explore with 598 notes
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Ela
Estou apaixonado por você, simplesmente é assim. Não sei como isso vai resolver-se, nem o que eu devo fazer. Sei que não posso suportar muito mais, e espero que eu tenha a coragem de fazer um passo numa direção que, no futuro olhando ao passado, vou poder descrever como uma coisa valente que nunca arrependei, sem importar das consequências. Mais que tudo, eu olho para você agora mesmo, e eu te pergunto, me entendes? me tinhas omitido a verdade? Aceitas esse oferta, que é pura mas incerta?
Fernando Sabino - Zeila, Uma paixão
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Y otros complementos circustanciales
Quería hablar de la inagotable aventura de la vida. Quería hablar de los días azules y de esos ojos que me miran profundamente y me recuerdan que nada hay que pueda apagar esa mirada. Nada. Ni siquiera la oscuridad de esos lóbregos corredores por los que nos dirige hacia la muerte la rutina, el fracaso, y la tristeza.
Xuan Bello -
(via politicsprose)
Posted on April 18, 2013 via observando with 30,903 notes
Source: observando
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I have mixed feelings about everything including America which i think is normal and healthy. I tell you what really makes me sick is the phrase ‘american exceptionalism’ the idea that we just start with the premise that we are better and so anything we do that benefits us is okay. I mean there’s nothing more insane or inhuman than that. I am a huge fan of people. Most of them. And there are character traits that combine americans that I have enormous affection and love for. and there are things about americaNS and America that I don’t like. I don’t think it’s a healthy attitude toward any group place or person to just love unconditionally to the exclusion of others without examining and trying to fix faults.
Comedian and media entrepreneur Louis C. K., whose recent advice on success and hard work is unmissable, shares his mixed feelings on patriotism. (via explore-blog)(via explore-blog)
Posted on April 12, 2013 via Explore with 229 notes
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Carrot Ginger Bisque
Ingredients:
- 8 Carrots, medium
- 2 Tbsp olive oil
- 2 cups vegetable broth
- 1 15 oz. can coconut milk, light
- 1 medium yellow onion
- 5 cloves garlic
- 2-3 inches fresh ginger
- 1/2 tsp curry powder (optional)
- 1 tsp black pepper, ground
- Fresh cilantro or green onions (optional)
Directions:
- Dice onion, mince garlic, peel and mince ginger.
- Heat olive oil over medium heat.
- Once heated, add onion, garlic, and ginger.
- Saute until onions are translucent, stirring frequently, about 10 minutes.
- In the meantime peel and slice carrots into half-inch pieces.
- Add carrots, broth, coconut milk, curry powder, black pepper, and stir thoroughly.
- Turn heat to high and bring to a boil, then immediately turn to low and simmer for 30 minutes.
- Ladle into a blender, and blend until smooth.
- Serve immediately. Optional garnish of green onions or cilantro—enjoy!
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Adiós a los armas
Algunas veces surge una situación, evento, o tal, que te hace pararse. Como persona de opinión fuerte sobre casi todo, eso no es lo usual para mí. Lo usual seria de repente desarrollar una respuesta o reacción bien pensada y pesada. Has hecho tu pesquisa, has estudiado el tema y tú sabes cómo reaccionar. Tú sabes cómo te sientes sobre la situación aún antes que pasa.
Una cosa que me ha hecho pararme es el debate de los armas. Mi perspectiva en este tema es única. No solo crecía yo al lado de los armas en la vida cotidiana, sino las gozaba, las deseaba. Me encantaba el sonido de los disparos y el poder que me traía la realidad de ser en control. Jugaba videojuegos en que, con mis amigos, nos gustaba provocar situaciones de carnicería máxima. Reíamos al oír las voces artificiales salir de la televisión: ecos de llamadas de ayuda pre-grabadas pasaban por mi casa las tardes después de escuela.
Una de las razones que mi padre se mudó a mi estado nativo fue para tener más posibilidad de cazar y disparar como deporte. Mi madre nunca dio apoyo a los armas de ninguna manera, pero esto no fue un gran problema antes que llegué yo en el mundo. A mis diez años, ya quise un rifle para mí mismo—algo con poder pero muy débil, más juguete que arma, pero un arma sin embargo. (A veces pienso que solo la idea del arma, sea un juguete de madera o un actual AK-47, nos invoca la misma corrupción de empatía y nos amplia el deseo de dominar). Predictiblemente, mi padre ganó el argumento (con la asistencia de su hijito animando a su papa tan guay).
¿Y qué pasó? Pues, nada mucho. Nos disfrutamos, mis amigos y yo. Algunas veces un pedazo de vidrio vendría volando por nuestras cabezas desde una botella de vino que acabo de disparar, pero nunca nos golpeó y fue algo más que nos hizo reír. Mientras los años pasaban, tuvimos cada vez más historias de la caza (en que acompañamos a nuestros padres al buscar el ciervo u el alce), más de nuestras propios armas, más pedazos de vidrio volantes, y jugábamos más videojuegos (cuyos gráficos se iban comenzando a parecer a la vida real más y más).
Puedo decir esto, todo esto, y también confirmar que nunca he tenido ni el más pequeño deseo de matar a alguien, y con certeza ni me ocurrió que lo que hice con frecuencia en los videojuegos podría ser algo posible o deseable cometer en la vida real. Pero, también, puedo decir que ahora que soy adulto, a los armas no los echo de menos. No los encuentro necesario por mi seguranza ni diversión ni deporte. Tampoco pienso que un arma me aumentaría mi habilidad de confrontar a mi gobierno, lo cual, de acuerdo, nos está dando menos y menos libertad. (Si esto lo pensé, yo tendría una cantidad abundante).
Por todo eso no es fácil saber cómo me siento cuando hablamos de armas y cómo yo lo trataría la situación si alguien me cargó de hacerlo. A ver, los argumentos (desde una perspectiva personal, basada en la realidad, en vez de lealtad a la política, amigos, coyuntura, etc.):
· “Quiero un arma porque me protege. Quiero ser capaz de defenderme y mi familia si alguien nos amenaza con un arma, en particular dentro de mi casa.”
De repente no puedo decir si esto es válido o no. Tengo preguntas, y pienso que debemos crear una organización que nos da los números y la ciencia aquí. Quiero saber la realidad aquí en los EEUU, no una comparación de otros países (principalmente porque ya tenemos 300 millones de armas en manos públicos—una oportunidad para armarnos que otros países nunca tuvo). Ellos deben ser independientes de cualquier partido político o grupo de interés especial. Primera pregunta: ¿Esto pasa? Todo mundo en este país tiene un miedo fuertísimo sobre algún criminal quebrando su puerta, entrando en su casa por la noche, al matar cada uno de sus niños. Por eso queremos armas para que este criminal pueda ser parado. Bueno, esto puede tener razón si, y solo si, esto pasa con frecuencia. Porque no lo pienso verdad. Quiero saber cuántas veces esto pasa, y cuántos han perdido sus vidas por arma por causa de accidente, tiro errado, casos en que niños descubren el arma, etc. Desde aquí podemos discutir protegiéndonos.
· “Hay que tener armas en las escuelas para que nuestros hijos sean seguros.”
Véase lo de arriba. Si podemos ver concretamente que hay más matanzas escolares que accidentes viniendo de armas cerca a los niños, vale, lo discutimos. Pero de nuevo, tengo dudas fuertes que esto sea la realidad.
· “Hay que prohibir los videojuegos que provocan tendencias violentas.”
A ver. Esto es difícil. Como caso individual, tuve exposición a videojuegos violentos por muchos años y con mucha frecuencia, pero nunca me afectó. Una solución puede ser controlar quien puede tener acceso a estos tipos de juegos, pero esto ya tenemos en el sistema de clasificaciones. Lo que veamos es que a los padres no les importan, o tienen dificultad porque lo que está prohibido a su hijo si está permitido por los padres de su amigo. Y también tenemos casos como lo de alcohol en cuales aunque algo sea prohibido completamente a algún grupo (niños), si realmente quieren lo prohibido, lo van a encontrar con la ayuda de personas fuera del grupo a quienes tampoco les importa la prohibición.
Esto nos lleva a la idea de prohibición total. Prohibición siempre está vista como la enemiga de libertad, pero las dos no son exclusivas mutualmente. Piense en la prohibición de heroína, de asesinar, de robar, o menos serio, las de marihuana, juegos de azar, y más. Todas son aceptadas porque sabemos que benefician a nuestra sociedad en general. ¿Estamos limitando la libertad de personas quienes quieren usar heroína? ¿de las personas que quieren matar, o violar a mujeres, o robar algo de valor sin pagar, o aun violar un contrato? Si, la estamos limitando con certeza. Y lo hacemos porque pensamos que la limitación de pocos resultará en más libertad para más personas. Es un trade-off. Nunca son prohibición y libertad negro y blanco.
Entonces, ¿prohibimos los videojuegos violentos? En mi opinión no hay que hacerlo. Pero merece más pesquisa con certeza.
· “No se puede prohibir armas de cualquier tipo, es mi libertad tener lo que quiero, es también está específicamente mencionada en la Enmienda Segunda”
Bueno, ahora estamos bien situados para discutir el trade-off entre la libertad y la prohibición. El argumento de los videojuegos, a prohibirlos totalmente o no, es menos politizado y por eso más fácil considerar. Pero con los armas es la misma cosa. En esto necesitamos pensar. Después de ver los números, los hechos sobre los peligros, después de saber realmente si es más probable una situación de ataque escolar que los numerosos accidentes que vendrían por poner más armas en las escuelas, nosotros nos tenemos que preguntar algo esencial. Algo de la sociedad que tenemos y que queremos tener. Me gustaban los armas. Yo apuntaba mi arma a un blanco, desarrollando habilidad como cualquier otro deporte. Yo mataba cientos de personas en videojuegos. Entiendo el deseo de protegerse frente de un mundo peligroso.
Pero, te pregunto, me pregunto:
¿Cuál libertad es más importante; cuál balance entre prohibición y libertad queremos? ¿La de tener tu deporte, tu diversión, o tu poder; o la de cual sus niños puedan gozar en la escuela, el teatro, y por las calles? ¿Para qué sacrificarías tu arma, tu diversión, tu deporte (de que hay tantas substituciones)? ¿Para el mejoramiento de mi país, y la paz de nuestros hijos? Por estas cosas, lo sacrificaría yo.
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…weapons that were designed for soldiers in war theaters don’t belong on our streets.
Posted on December 14, 2012 via The Atlantic with 2,010 notes
Source: debates.org
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Plays: 61
There’s an old saying: the only thing better than an Ernest Hemingway story is an Ernest Hemingway story read by Charlton Heston. From the Internet’s endless vaults, we present “The Snows of Kilimanjaro” to be listened to alone on a cold winter’s night.

